Tanto el prolapso rectal como las hemorroides, especialmente las internas, son trastornos anorrectales muy molestos y dolorosos. Las hemorroides las sufre prácticamente toda la población, aunque la ausencia de síntomas haga creer lo contrario. El prolapso rectal, sin embargo, es más frecuente en niños y adultos mayores, especialmente en mujeres.

¿Cuál es la causa del prolapso rectal?

El prolapso rectal es el deslizamiento hacia el exterior de toda la pared del recto, o de parte de ella. Las causas de este trastorno tan aparatoso difieren según quien lo padezca:

Prolapso en niños

Los factores de riesgo para los niños incluyen:

  • Fibrosis quística.
  • Cirugía anal en los primeros meses de vida.
  • Desnutrición.
  • Deformidades o problemas de desarrollo físico.
  • Sobresfuerzos durante la defecación.
  • Infecciones.

Prolapso en adultos

Por su parte, los factores de riesgo en adultos serían los siguientes:

  • Sobresfuerzo al defecar debido a episodios de estreñimiento.
  • Daño en los tejidos debido a cirugías o partos.
  • Debilidad de la musculatura del suelo pélvico asociada al envejecimiento.

Síntomas frecuentes

Tanto en niños como en adultos, los síntomas más frecuentes del prolapso rectal son los que siguen:

  • Incontinencia fecal, es decir, fugas incontroladas de heces.
  • Sensación de humedad en el ano debido a secreciones de mucosidad o de sangre.
  • Sensación de tener los intestinos llenos y necesidad urgente de evacuar.
  • Defecar heces muy pequeñas.
  • Dolor, picor, irritación y sangrado anal.
  • Tejido de color rojo, con forma de muñón, que sobresale del ano y al tacto se suele confundir con una hemorroide externa inflamada.

Tratamientos eficaces

El prolapso en niños suele desaparecer de forma natural, pero de no ser así, se puede reintroducir en el ano manualmente.

Una forma muy eficaz de evitar que tu hijo sufra un prolapso es utilizar un inodoro de entrenamiento. Estos accesorios enseñan a los más pequeños a hacer sus necesidades sin empujar ni hacer sobresfuerzos.

En el caso de los adultos, el prolapso suele requerir cirugía. Sin embargo, existen ciertas pautas que pueden evitar tener que pasar por el quirófano:

  • Reintroducir manualmente el prolapso, siempre y cuando el especialista lo haya recomendado.
  • Evitar el estreñimiento bebiendo mucha agua e introduciendo la fibra en su dieta.
  • Fortalecer la musculatura del suelo pélvico con ejercicios de Kegel.
  • No hacer sobresfuerzos durante la defecación. Si es necesario, podemos tomar productos específicos para ablandar las heces.
  • Mantener una higiene correcta con toallitas limpiadoras, como las que comercializa la marca Cumlaude. La suavidad de sus materiales y composición elimina el picor y la irritación de la zona perianal.

¿Y qué hay de las hemorroides?

Las hemorroides son conjuntos de tejidos y venas de la zona perianal que al inflamarse provocan síntomas muy molestos.

Las hemorroides se inflaman normalmente por un aumento de presión en la zona perianal. Si se encuentran en la parte alta e interior del recto se denominan «hemorroides internas». Por el contrario, si se inflaman en la abertura del ano, se conocen como «hemorroides externas».

Cuando la inflamación adquiere cierto tamaño, su superficie queda expuesta. Al entrar en contacto con heces de gran tamaño o muy duras, la piel se rompe y se produce un sangrado de leve a moderado.

Síntomas

A partir de este momento, la persona que padece hemorroides notará los síntomas siguientes:

  • Sangrado leve o moderado al evacuar las heces.
  • Picazón e irritación en el orificio del ano, siendo a veces necesaria la aplicación de hidrocortisona, uno de los ingredientes de cremas como Hidrocisdin.
  • Inflamación.
  • Dolor, a veces intenso.
  • Pequeños bultos cerca del orificio del ano. Atención, porque puede tratarse de una hemorroide trombosada. De ser así, sería necesaria una intervención quirúrgica inmediata.

Tratamiento

Los casos más graves, 1 de cada 10 personas, necesitan someterse a una operación quirúrgica para eliminar eficazmente las hemorroides.

Sin embargo, por norma general, las hemorroides desaparecen por sí solas sin necesidad de tratamiento. Aun así, hay ciertos remedios que pueden ayudar a reducir el malestar y picor que producen:

  • Evitar el estreñimiento bebiendo más líquidos y comiendo alimentos con fibra, como verduras, frutas y cereales con cáscara.
  • Perder peso.
  • Hacer ejercicio moderado de forma regular.
  • Evitar la cafeína y la comida picante.
  • No hacer sobresfuerzos al defecar.

Como has podido comprobar las hemorroides y el prolapso rectal tienen sus diferencias, pero también comparten ciertas características comunes.

En ambos casos, estamos ante trastornos anorrectales muy molestos y dolorosos que, de no recibir el tratamiento adecuado, pueden derivar en problemas mucho más graves.

Si al defecar has observado sangre de color rojo vivo en el papel higiénico, las heces o en la pared del inodoro acompañada de un dolor intenso, es muy importante que te pongas en contacto con tu médico o especialista. Normalmente, este tipo de sangrado está asociado a las hemorroides o al prolapso rectal, pero también puede ser síntoma de afecciones más graves.

El diagnóstico preciso de un experto es necesario para poder recibir el tratamiento adecuado y evitar complicaciones.

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