El power walking consiste en caminar a un ritmo rápido o enérgico siguiendo unas directrices: controlar la postura, la intensidad, los cambios de ritmo… Nos aporta tantos beneficios como el running, y además no supone riesgos para la salud. Aparte de ayudarnos a mejorar la capacidad cardiorrespiratoria y a perder peso, esta práctica deportiva evita que las articulaciones sufran porque no hay impacto contra el suelo.

Sin duda, la fiebre por el running es imparable. Las calles, parques y gimnasios de las ciudades suelen estar a rebosar de gente que se apunta a la moda de correr para ponerse en forma, perder peso o desconectar de la rutina. Pero ¿qué ocurre con los que no son amantes del atletismo urbano o no son capaces de aguantar una sesión de running? ¿Existen alternativas?

Parece que el running tiene un serio rival: el power walking. ¿Entrenar caminando? Aunque parezca tan simple como andar o salir a dar un paseo, en realidad no lo es. ¿Consiste en caminar más deprisa y con pasos cortos, como si llegáramos tarde a alguna parte? A continuación explicaremos con lujo de detalles en qué consiste esto del power walking.

¿Qué es el power walking?

Obviamente, no se trata de caminar como estamos acostumbrados a hacerlo. El power walking es una manera de caminar que se adapta al control postural, los cambios de ritmo y la intensidad, entre otros parámetros. Es decir, presenta una estructura que la hace efectiva para quemar grasa corporal y calorías.

Simplificando, podríamos decir que este deporte no es más que caminar con energía o enérgicamente pero poniendo en movimiento los brazos, manteniendo así mismo contraído el abdomen y ligeramente elevada la punta del pie.

En esta modalidad deportiva, al igual que en el running, el control postural cobra muchísima importancia. Con el fin de evitar las sobrecargas cervicales, proteger la zona lumbar y las dorsales y evitar lesiones, debemos procurar mantener la vista al frente, los hombros atrasados, la espalda erguida y alineada y el pecho elevado.

Sus beneficios para la salud

¿Por qué el power walking se considera una actividad física idónea para alcanzar el peso ideal y ganar en salud? ¿Cuál es el motivo por el que cada día crece el número de adeptos al power walking?

La caminata a un ritmo rápido es la mejor opción para aquellas personas que no presentan una condición física óptima, pero que quieren practicar un deporte de intensidad moderada o empezar a correr.

En general, al hacer ejercicio incrementa el ritmo cardíaco y la respiración, favoreciendo así la oxigenación de la sangre. Decantarse por el power walking supone aumentar la capacidad respiratoria, optimizar la tensión arterial y reducir el riesgo de enfermedad cardíaca.

El power walking puede mejorar la tolerancia a la glucosa y la respuesta inmunológica, retrasar la osteoporosis y ayudar a mantener el colesterol bajo control. Junto a una dieta adecuada, contribuye a la pérdida de los kilos que nos puedan sobrar. Además, nos permite fortalecer las articulaciones y tonificar la musculatura del core y del tren inferior.

Así mismo, hay que tener en cuenta los beneficios del power walking sobre nuestro bienestar emocional, entre ellos liberar el estrés acumulado, elevar la autoestima y combatir la ansiedad y la depresión. Practicando power walking nuestro estado de ánimo es más positivo y conseguimos tener la mente despejada.

¿Qué es mejor: power walking o correr?

La pregunta que todos os haréis es si los beneficios del power walking o de caminar rápido son equiparables a los del running, si realmente constituye un entrenamiento efectivo y completo. Pues bien, la respuesta es afirmativa. Es más, el power walking aporta alguna que otra ventaja añadida.

En comparación con el running y otros ejercicios, el power walking no conlleva riesgos importantes para la salud. Todo el mundo puede practicar este nuevo deporte, sin importar su nivel de forma física y edad. Solo hay que personalizar el entrenamiento en función de cada persona.

Lanzamos una pregunta al aire: ¿se queman más calorías corriendo o practicando power walking? Aunque cueste creerlo, en una sesión de power walking se puede llegar a perder tantas calorías como en una de running. Y aún nos reservamos lo mejor para el final.

Desde un punto de vista biomecánico, el power walking es menos exigente que el running. Como no existe una fase aérea o de vuelo y se mantiene un pie apoyado al suelo, no se produce ningún impacto y nuestras articulaciones no sufren o se sobrecargan tanto como al correr.

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