Insomnio: ¿Qué es y cómo combatirlo?

El insomnio es un trastorno del sueño que impide o dificulta el descanso diario que el organismo necesita para rendir de manera adecuada

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Insomnio qué es cómo combatirlo

Entre un 10 y un 15 por ciento de la población mundial sufre insomnio crónico. Y, entre un 25 y un 35 por ciento, insomnio transitorio u ocasional. Sin duda, se trata de cifras preocupantes, ya que la regulación del sueño es imprescindible para mantener el organismo en estado óptimo. Por ello, es esencial saber qué es el insomnio, cómo combatirlo y los posibles consejos o remedios para hacerle frente.

¿Qué es el insomnio?

El insomnio es un trastorno del sueño que afecta cada vez más a la población general. Se trata de una afección que puede pasar factura al estado de la salud y, por consecuencia, al bienestar general del organismo.

Se considera que una persona sufre insomnio cuando tarda más de 30 minutos en dormirse; la duración del acto del sueño es inferior a las 6 horas; o se despierta en ocasiones recurrentes durante la noche.

En el momento en el que la falta de sueño se convierte en un problema que afecta de manera recurrente al organismo, será vital contar con especialistas que ayuden a poner solución al problema. De hecho, diversas estimaciones realizadas por la Sociedad Española de Neurología estipulan que dos tercios de las personas que sufren problemas de sueño no buscan ayuda.

Tipos de insomnio

Los episodios de insomnio pueden aparecer sin prolongarse en el tiempo, o ser duraderos. Para diferenciar entre los dos tipos que existen, la duración es esencial para poder distinguirlo.

Eventual o transitorio

Dura unos días, alguna semana como mucho. Los síntomas, eso sí, no deben prolongarse más de un mes para no ser considerado crónico. El causante o desencadenante de este tipo de insomnio es un hecho estresante puntual, como puede ser la muerte de un ser querido, un problema laboral o un cambio de horario, a causa de un viaje.

Crónico

Para que el insomnio se considere crónico, el problema debe prolongarse durante un mes como mínimo. Padecerlo influye negativamente en la calidad de vida del afectado: problemas en el trabajo, escuela o universidad; variaciones en el estado de ánimo, mostrando mayor irritabilidad; e, incluso, adicción a sustancias tóxicas, considerando que ayudarán a dormir.

Causas del insomnio

Pueden resultar obvios, pero los causantes del insomnio son variados. Al final, los agentes externos que influyen en la cantidad y duración del sueño son múltiples y se ven relacionados con diversos aspectos que afectan al cuerpo humano.

  • Malos hábitos de sueño. Acostarse cada noche a una hora distinta; siestas diurnas prolongadas; un mal ambiente en la habitación para dormir; no hacer ejercicio, o hacer demasiado; ver la televisión o utilizar el teléfono móvil justo antes de irse a la cama… Son múltiples las opciones en lo relativo a la relajación previa necesaria para conciliar el sueño, y cualquiera de ellas puede afectar en este proceso.
  • Alimentación. No cenar, o comer demasiado antes de dormir, dificulta la conciliación o el propio sueño. El organismo no necesita ejecutar más procesos de los necesarios durante el descanso nocturno. Por ello, un proceso digestivo pesado, especialmente en personas con problemas de acidez o reflujos estomacales, puede mantener al afectado despierto.
  • Medicamentos. Multitud de fármacos presentan entre sus efectos secundarios alteraciones del sueño, ya sea por exceso o por defecto. Aquellos que contengan cafeína, por ende, podrían generar insomnio.
  • Estrés y horarios de trabajo. Las preocupaciones cotidianas y diarias son elementos estresores que afectan con facilidad al sueño, al mantener la mente activa. El trabajo suele ser el desencadenante principal en estos casos, ya sea por las preocupaciones que genera, o por afectar a los ritmos circadianos con cambios de turno recurrentes.
  • Café, tabaco y alcohol. Si algo tienen en común estas sustancias es que todas ellas son estimulantes. Su consumo elevado, especialmente en las últimas horas del día, afectará de manera negativa al organismo y, por ende, a la calidad y duración del sueño.

¿Cómo afecta el insomnio al organismo?

Las personas que sufren insomnio son conscientes de que su calidad de vida es peor que la de aquellos que no lo padecen. La realidad es que puede afectar tanto a nivel mental como físico, como si se tratara de cualquier otra afección o patología.

El insomnio conduce hacia un mal rendimiento académico o laboral. Además, puede provocar trastornos como depresión, ansiedad o a abusar de sustancias que ayudan a conciliar el sueño. A largo plazo, puede derivar en presión arterial alta y enfermedades cardiacas o cardiovasculares.

¿Cómo combatir el insomnio?

La sociedad actual está cada vez más ‘conectada’ entre sí a través de dispositivos móviles. Como consecuencia, es creciente entre la población de los países desarrollados un mal hábito antes de dormir: utilizar el teléfono en la cama, provocando una activación en el organismo ante tal estímulo.

Incluso si el insomnio aparece, una de las respuestas suele ser coger el móvil, como si la solución existiera detrás de esa pantalla.

Sin embargo, y fuera de esos horarios nocturnos, pueden encontrarse respuestas o soluciones en dicha pantalla. Y en esta entrada de blog, para ser exactos.

  • Es importante establecer hábitos a la hora de irse a dormir o de despertarse, dotando al cuerpo de costumbres saludables.
  • Evitar el consumo de cafeína, tabaco y alcohol, sustancias que alteran el sueño de una manera u otra.
  • El ejercicio físico favorece un correcto descanso, siempre y cuando no sea a últimas horas del día, lo que conduciría a una activación del organismo.
  • La siesta puede ser un enemigo, más aún si se convierte en un hábito descontrolado. Dormir dos horas a media tarde, de manera obvia, no ayudará a conciliar el sueño por la noche.

Tratamientos para el insomnio

Uno de los medicamentos que más ha destacado en las últimas décadas como solución al insomnio es Dormidina, comprimidos formulados a partir de diversos antihistamínicos. En este caso, el principio antihistamínico que contiene este medicamento para el insomnio es la doxilamina, que no funciona como un antialérgico, sino como un sedante que favorece la conciliación del sueño.

Está demostrado que Dormidina actúa en los casos en los que el insomnio ocasional ha sido producido por diferentes motivos que perturban el descanso. Entre ellos, temporadas de mayor estrés; cambios bruscos de horario o jetlag; una mudanza; un cambio de trabajo; o preocupaciones personales.

La recomendación más importante a tener en cuenta es que, antes de iniciar este tratamiento para el insomnio ocasional, se debe tener en cuenta que su efecto se prolonga durante 8 horas. Por tanto, si se toma, se debe calcular la hora a la que el cuerpo despertará a la mañana siguiente. Se recomienda tomar media hora antes de dormir y habiendo calculado la hora para despertarse. En cualquier caso, antes de usar Dormidina, es muy importante leer detenidamente el prospecto o consultarlo con un profesional para obtener mayores indicaciones.

Insomnio en el embarazo

Científicamente, existen multitud de estudios que sostienen que el 85 por ciento de las embarazadas padecen alteraciones o cambios en sus patrones de sueño durante la gestación.

Los trastornos más comunes en estos casos suelen ser los despertares nocturnos, variaciones en la latencia de sueño, o un sueño de baja calidad o poco reparador. Además, roncar o sufrir una excesiva somnolencia durante las horas centrales del día son otros de los patrones más recurrentes.

En todo caso, estas son algunas de las afecciones más comunes durante el embarazo que pueden alterar el sueño de la mujer:

  • Orinar con mayor frecuencia. El útero aumenta su volumen y presiona la vejiga, al igual que crece la cantidad de líquido en el organismo. Por ello, la necesidad de orinar será mayor, tanto a lo largo del día como por la noche, lo que provocará un mayor número de despertares nocturnos.
  • Dolores musculares. La espalda, a causa del aumento del tamaño del abdomen, busca una nueva posición que otorgue equilibrio al cuerpo. Además, con el paso de los meses, se sufren pinchazos, calambres y otras molestias derivadas que dificultarán el sueño.
  • Náuseas y vómitos. Especialmente en el primer trimestre, las mujeres ven su ciclo del sueño alterado a causa de las náuseas y otros problemas gástricos. Para prevenirlos en su mayor medida, se aconseja no tumbarse tras las comidas o ingerir alimentos poco grasos.

Su relación con la ansiedad

Es un hecho que no disfrutar de un descanso de calidad aumenta la ansiedad, a la vez que el insomnio provoca pensamientos intrusivos que impiden conciliar el sueño.

La ansiedad genera una sobreactivación en el organismo, así como la incapacidad para regular las emociones puede conducir a un aumento del nivel de preocupación o estrés por no poder dormir. Es posible incluso que la ansiedad aparezca exclusivamente por la noche, a causa de esa tendencia del cuerpo a activarse antes de dormir.

Los síntomas más comunes de la ansiedad pueden aparecer tanto de día como de noche, aunque, como es obvio, si se dan por la noche dificultarán el sueño y provocarán insomnio. Son los siguientes:

  1. Taquicardia.
  2. Falta de aire.
  3. Temblores.
  4. Sensación de hormigueo o atragantamiento.
  5. Mareos.
  6. Náuseas.
  7. Tensión muscular.
  8. Escalofríos o mucho calor.
  9. Preocupaciones sin control.
  10. Dificultad para pensar con claridad.
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Farmacéutica titulada Nº colegiada: 3422

Farmacéutica especialista en Nutrición Infantil y Ansiedad en Dosfarma

Experiencia laboral

Mientras cursaba el Grado en Farmacia, Amanda realizó prácticas laborales en las que adquirió habilidades en el campo de la atención farmacéutica, la atención hospitalaria, la concienciación sobre enfermedades (como la diabetes) o la consulta en dermocosmética. Durante esta formación, tomó responsabilidades en la gestión de personal, distribución de productos o formación de comerciales. Hoy ejerce como farmacéutica, llevando a cabo una atención farmacéutica tanto personal como digital, acorde con las necesidades y métodos actuales.

Formación

Amanda posee el Grado en Farmacia por la Universidad de Murcia, titulación que cursó entre los años 2012-2017. Tras ello, finalizó el Master 'Bioenterprise' de la Universidad de Granada, adquiriendo conocimientos en: gestión de empresas, detección de oportunidades de negocio o biología molecular. En su formación complementaria, ha superado algunos cursos, como los siguientes: Curso SEFAC 'Nutrición Infantil'; Curso 'Test de detección del coronavirus SARS-CoV-2'; Curso del COFRM sobre 'Diagnóstico y detección de COVID-19 mediante test de antígenos en la Farmacia'; o Curso de 'Atención Farmacéutica en Ansiedad', por el Colegio de Farmacéuticos de Granada.

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