¿Qué hacer cuando a tu bebé le empiezan a salir los primeros dientes?

El proceso de dentición infantil puede ser un acontecimiento muy emocionante para muchos padres. Es un síntoma de que el pequeño está creciendo y pronto podrá experimentar nuevas sensaciones en su boca y podrá realizar otras acciones como morder, cortar, triturar o masticar, por lo que la aparición de los primeros dientes suele ser un motivo de celebración y de alegría. Por el contrario, para el bebé, este proceso es uno de los más dolorosos de su vida.

Con frecuencia los primeros dientes aparecen entre los 6 y 10 meses. El orden general que sigue la dentición de los bebés es: primero los incisivos centrales inferiores, seguidos de los incisivos centrales superiores, después, incisivos laterales superiores e inferiores, caninos y, segundos premolares. Estos dientes conforman la dentadura de leche que, entre los 20 y 30 meses, debe estar completa y compuesta por unas 20 piezas. Como sucede en muchas fases del desarrollo humano, cada niño presenta sus peculiaridades y, no todos experimentan el mismo proceso de dentición. Primero, porque a todos no les comienzan a brotar los dientes al mismo tiempo y, segundo, porque no todos sufren la misma cantidad e intensidad de dolencias.

En general, la salida de los primeros dientes suele causar muchos malestares al pequeño, que acaban convirtiendo una etapa conmovedora en un constante quebradero de cabeza para los padres y un auténtico castigo para los bebés. El problema es que los bebés no dejan de llorar por los dolores tan intensos que experimentan y muchos padres no saben qué hacer para calmar las desagradables dolencias que sufren sus hijos. Algunos síntomas comunes que delatan la aparición de los primeros dientes de nuestro bebé es la inflamación de las encías; una salivación excesiva; un humor irritante que hace que llore con mayor facilidad; que necesitan tener cosas en la boca, pero que en ocasiones rechacen la comida provocando una pérdida momentánea del apetito. En algunos casos, suelen aparecer fiebres y diarreas, aunque debe acudirse a un especialista que verifique que se trata de un síntoma causado por la dentición y no por alguna enfermedad viral o bacteriana.  Es posible que estos síntomas varíen en función de si están naciendo uno o varios dientes a la vez. El crecimiento de los primeros dientes es un proceso largo que durará varios meses, pero los signos no deben perdurar más de 48 horas seguidas.

Si el llanto y el dolor de tu bebé se debe a la salida de sus primeros dientecitos, aquí te vamos a contar una serie de recomendaciones que puedes seguir si quieres calmar a tu bebé y ¡prepararlo para comerse el mundo!

Mordedores y bálsamos para la dentición del bebé

En el mercado, existe una gran variedad de productos sanitarios indicados para el proceso de dentición infantil. El accesorio más utilizado es el mordedor para bebés. Con el fin de paliar las molestias que padecen, los niños tienden a echarse todo lo que encuentran a la boca. Los mordedores para bebés, o también conocidos como anillos de dentición, son unos juguetes infantiles que además de entretener alivian las dolencias provocadas por el crecimiento de los dientes, masajean las encías y ayudan a fortalecerlas. Los hay con diferentes texturas, tamaños, formas y colores llamativos, y están diseñados, especialmente, para captar la atención de los más pequeños. Generalmente, se fabrican con silicona o plástico antibacteriano, se pueden enfriar y, algunos incluyen líquido en su interior, por lo que aprovechan mejor las propiedades analgésicas naturales del frío. Ese líquido, que no es otra cosa que agua esterilizada, se mantiene fresco y proporciona un alivio inmediato al bebé convirtiéndose en un perfecto calmante. En nuestra parafarmacia online existe una amplia variedad de mordedores. Jirafas, caballitos de mar, mariposas y, hasta ovejas. Puedes encontrar un sin fin de formas y animalitos de la mano de las marcas más recomendadas como Chicco o Suavinex.

Por otro lado, existen los bálsamos de encías específicos para el tratamiento de los primeros dientes de leche. Las encías durante el proceso de dentición aparecen inflamadas, enrojecidas e irritadas. Algunas incluso pueden presentar pequeñas heridas causadas por el roce. Este tipo de bálsamos ofrecen a los bebés una solución muy efectiva. Son productos con textura de gel y de uso tópico, que se extienden sobre la encía del bebé. Aportan protección y cuidado a las encías ayudando a reducir la inflamación gracias a muchos de sus ingredientes como el extracto de manzanilla, que calma el dolor, o el pantenol que protege y refuerza la mucosa de la boca. Conviene aplicarlos antes de las comidas y antes de que el niño se vaya a dormir. La cantidad de aplicaciones dependerá de las necesidades del bebé y de las cualidades de cada producto. Algunos requieren de prescripción y autorización médica por sus propiedades antiinflamatorias y analgésicas. En la tienda online de nuestra parafarmacia puedes encontrar estos productos de la mano de marcas especializadas como Vitis, Lacer o Mitosyl.

Higiene, frescor y mucho amor

Durante el periodo de la dentición infantil, la higiene bucal del bebé es fundamental. La aparición de estos primeros dientes provoca en los bebés un intenso y continuo babeo. Mantener la higiene bucal del bebé reducirá el riesgo de que el pequeño sufra cualquier infección o alteración en la boca. La piel de los bebés es muy sensible, conviene, también mantener la carita del pequeño siempre seca y limpia, ya que el contacto con la saliva podría provocarle irritaciones, sarpullidos o eczemas. Por la noche, es recomendable utilizar un empapador en la almohada para evitar que el pequeño se embarre la cara y respire sus propias babas.

Los líquidos y las bebidas frías suelen ayudar también a suavizar el dolor, aunque en invierno no es lo más recomendable para la garganta. Por otro lado, si el niño es lo suficientemente independiente y es capaz de coger por sí solo los alimentos, puedes darle frutas frescas conservadas en el frigorífico que son idóneas para cualquier época del año. Una buena opción son las rodajas de pera o de manzana ya que estas se deshacen en la boca con facilidad. Conviene cortarlas, al contrario de lo que se suele pensar, en pequeños trozos y a finas capas. El tamaño y grosor del pedazo debe ser el suficiente como para conseguir que no se le escurra de las manos al bebé, evitando así cualquier riesgo de atragantamiento.

Por último, pero no por ello menos importante, lo que más vamos a necesitar para esta etapa de nuestros bebés es amor y mucha calma. Nuestro pequeño desconoce lo que le ocurre, siente un profundo e intenso dolor y, por si fuera poco, el solo no puede hacer nada para remediarlo. El amor, la comprensión y la tranquilidad de los padres es fundamental para el bienestar del pequeño. Ponerse nervioso no mejorará la situación si no todo lo contrario. Estar al lado del bebé, acurrucarlo en los brazos y tranquilizarlo con dulces palabras en sus momentos más dolorosos, les consolará mucho.

En caso de que el niño presente fiebre o problemas mayores, conviene acudir a un pediatra que autorice la administración de analgésicos, antiinflamatorios o antipiréticos. Siempre es recomendable visitar regularmente a un especialista para que controle que todo está bien y que el proceso de dentición de nuestro pequeño marcha perfectamente.

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