Rosácea: ¿Cuáles son sus síntomas y tratamientos?

La rosácea es uno de los problemas dermatológicos más comunes de la sociedad - Conoce todo lo que necesitas saber sobre sus tratamientos y síntomas

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Las mejillas se enrojecen con frecuencia y se padece una sensación de calor desmesurado en el rostro; se siente picor y tirantez; y aparecen granos similares a los que provoca el acné. Atento o atenta: podría tratarse de rosácea. A continuación exponemos los síntomas y tratamientos de una de las afecciones más comunes que sufre la sociedad a nivel dermatológico.

¿Qué es la rosácea?

La rosácea es uno de los trastornos más frecuentes de la piel que afecta al rostro, especialmente a las mejillas, la frente, la barbilla y la nariz, produciendo enrojecimiento continuo o intermitente. El enrojecimiento suele estar acompañado de pequeñas pústulas, que pueden llegar a confundirse con el acné.

Esta alteración de la piel es más frecuente en mujeres, en una proporción prácticamente triplicada respecto a los hombres, aunque estos suelen padecer formas más graves de esta afección. Aproximadamente, en España se corresponde aproximadamente con un 1 por ciento de los casos dermatológicos. En Estados Unidos, no obstante, se asocia a unos 13 millones de personas, según datos recogidos por la revista especializada Elsevier.

La edad en la que se manifiesta suele oscilar entre los 30 y los 50 años, y suele afectar más a mujeres de tez blanca y pelo y ojos claros. No obstante, reviste mayor gravedad cuando afecta a personas con piel más oscura.

Síntomas de la rosácea

La rosácea se presenta como un enrojecimiento del centro de la cara, la nariz y las mejillas. Según el grado en el que se encuentre la enfermedad, desde la inicial cuperosis, pueden o no presentarse los siguientes síntomas:

  • Enrojecimiento de ciertas zonas de la cara, incluso hay casos que afecta a toda la piel del rostro.
  • Formación de arañas vasculares.
  • Dermatitis seborreica.
  • Sequedad, irritación o escamas.
  • Nariz bulbosa y enrojecida.
  • Erupciones cutáneas similares al acné, que pueden exudar o formar costras.
  • Sensación de ardor o de picazón en la cara.
  • Trastornos oculares como la blefaritis, o la queratitis.

Tipos de rosácea

Principalmente, los tres tipos más comunes de rosácea son los siguientes:

Seborreica

Sus indudables similitudes estéticas con la dermatitis seborreica le brindan este nombre. En este caso, es habitual que aparezca descamación junto a las habituales rojeces propias de la rosácea. Normalmente, un tratamiento con antibióticos palia en gran medida estos síntomas.

Eritematosa

Es el tipo de rosácea más común, provocando un enrojecimiento constante en el rostro y, en ocasiones, también en el pecho. Suele producirse en pieles altamente intolerantes a multitud de productos dérmicos o cosméticos.

Estas subidas a nivel de enrojecimiento pueden producirse también de manera repentina e incontrolada, causando calor y escozor instantáneos. En estos casos se producen las denominadas arañas vasculares, y en las situaciones más graves, podría llegar a deformar el rostro de manera leve.

Postulosa

Conocida también como ‘acné del adulto’, ya que aparece en esta etapa. Se asocia particularmente a las mujeres, al estar este tipo de rosácea muy vinculada a diversos cambios hormonales. De hecho, en ciertos casos el tratamiento es similar al del acné moderado.

¿Cuáles son las causas de su aparición?

A pesar de ser una de las afecciones cutáneas más habituales, a día de hoy aún se investigan las causas de la rosácea. No obstante, existen una serie de factores que se repiten en los distintos casos de rosácea analizados y podrían ser causas comprobadas y hasta tratadas de manera preventiva en un futuro.

  • Predisposición genética.
  • Alteración en la función de los vasos sanguíneos y agentes microbianos.
  • Inflamación crónica de la piel.
  • Carencias vitamínicas.
  • Enfermedades hepáticas.
  • Microflora bacteriana.
  • Alteraciones gastrointestinales y enfermedades inflamatorias del intestino.
  • Estrés y otros problemas psicológicos.
  • Factores inmunológicos.
  • Factores endocrinos, que se agudizan durante el embarazo y la menstruación.
  • Alteraciones en el sistema linfático.
  • Hay una serie de situaciones cotidianas que pueden agravar la rosácea y desencadenar un brote: los cambios de temperatura; el sol directo en la cara; el alcohol, el café o el té; y las comidas picantes o muy condimentadas.

Tratamientos para reducir los síntomas de la rosácea

Pese a que la rosácea es una afección crónica, sus síntomas pueden controlarse con los tratamientos adecuados. Actualmente, multitud de marcas cosméticas de venta en farmacia han desarrollado, fruto de la investigación, una gama de productos específicos para tratar la rosácea y sus problemas asociados. Estas serían algunas recomendaciones según la necesidad que se presente.

  • Tratamientos específicos. Leti SR Crema Anti-Rojeces SPF 20 40ml es una crema rojeces con fórmula específica para el cuidado de la piel sensible y con rojeces, como eritema facial debido a la eritrosis, cuperosis y/o rosácea subtipo 1.
  • Protección solar. Rosacure Intensive Color SPF 30 30 ml es una emulsión coloreada protectora de los rayos solares, específicamente diseñada para pieles con rosácea. Con factor de protección SPF 30, está disponible en dos tonos de color, dorado y claro.
  • Maquillaje adecuado. La Roche Posay Rosaliac CC CREME 50 ml cubre y corrige las rojeces en pieles sensibles y combate la deshidratación y la tirantez. Deja como resultado una piel hidratada y aliviada. Y también de La Roche Posay, podemos encontrar la hidratante La Roche Posay Rosaliac UV Ligera 40ml, que desarrolla una triple acción para fortalecer la piel y acabar con las rojeces.

Remedios naturales para la rosácea

Si algo debe quedar claro antes de probar ciertas opciones naturales o comunes para tratar la rosácea, es que estas deben estar supervisadas y consensuadas con un especialista, en este caso el dermatólogo. No está científicamente probado que estos remedios sean beneficiosos, pero, por sus cualidades y beneficios, podrían serlo:

  • Aceite de coco. Su acción antiinflamatoria serviría para prevenir y aliviar, según el caso, las protuberancias generadas durante un brote.
  • Aceite de lavanda. Por sus propiedades antisépticas y antiinflamatorias, al igual que sucede con la cúrcuma, podría aplicarse para aliviar las molestias derivadas por la rosácea.
  • Aloe vera. Varios estudios han tratado de probar la eficacia del aloe vera como componente en diversos tratamientos de la rosácea. No obstante, estos efectos no están totalmente probados clínicamente.
  • Cúrcuma. A esta especia siempre se le han atribuido propiedades antiinflamatorias y antisépticas, por lo que podrían destacarse para una aplicación que alivie las molestias y picores de la piel.
  • Té verde. La presencia de catequinas y otros derivados, según diversas creencias, servirían también para aliviar las molestias provocadas en el rostro por la rosácea.

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