Si escucharas a tu médico sugerirte o aconsejarte la extirpación de la vesícula biliar, probablemente en lo primero que pensarías es en cuál será tu estado de salud tras la misma. Ante todo, debes de tener en cuenta que si el médico ha tomado esa decisión es  que está enferma. Por lo que, como no está funcionando bien, de algún modo ya vives sin ella aún cuando todavía no la han extirpado.

Respondiendo a tu pregunta, no tienes que preocuparte sobre qué pasará si la quitan o extirpan. Se puede vivir perfectamente sin la vesícula biliar, ya que no es un órgano indispensable. De hecho, la calidad de vida de los pacientes enfermos de la vesícula mejora de manera notable con su extirpación. A su vez, con ella se evitan ciertas complicaciones que podrían precisar una cirugía de urgencia en el futuro.

¿Por qué extirpar la vesícula biliar?

Uno de los motivos principales por los que se lleva a cabo la extracción de la vesícula es la litiasis biliar. Lo que conocemos como cálculos o “piedras”. Además de un dolor muy intenso, podrían ocasionar una infección o colecistitis. O llegar, incluso, a provocar la inflamación del páncreas (pancreatitis).

Como medida preventiva, la extirpación de la vesícula biliar está indicada cuando se detectan pólipos en la vesícula.

Consecuencias de la extirpación

Colecistectomía es el nombre que recibe la intervención quirúrgica a la que son sometidas las personas con infecciones o piedras en la vesícula. Ésta puede efectuarse mediante laparoscopia o de forma abierta. En este caso, se trata de una incisión más grande debajo de las costillas.

La colescistectomía laparoscópica constituye la técnica o el procedimiento más común y menos invasivo para remover la vesícula biliar y aliviar el dolor. Además, en la mayoría de casos evita que los cálculos o piedras surjan nuevamente. Entre los riesgos de no ser intervenido se encuentran el empeoramiento de los síntomas, el desarrollo de una infección y la ruptura de la vesícula biliar.

La colescistectomía supone un alivio para los pacientes con la vesícula enferma y no los limita en absoluto. El organismo se adapta pronto a la ausencia de ésta. Aunque con la desaparición este órgano se puede notar que el número de deposiciones aumenta, o sufrir de diarrea ocasional.

Tras la cirugía se pueden experimentar algunos síntomas, que tienden a mejorar o desaparecer poco después, como:

  • Gases o flatulencia
  • Acidez de estómago
  • Malestar abdominal y dolor tolerable.

Funciones de la vesícula

La vesícula funciona como reservorio de la bilis. Este órgano con forma ovoide o de pera se encarga de almacenar la bilis segregada por el hígado hasta la digestión. En este momento vierte su contenido en el tubo digestivo. La función de la bilis es descomponer las grasas que ingerimos.

Explicado de manera más sencilla aún. Este órgano va acumulando la bilis y cuando comemos la libera en el intestino delgado. Esta acción se hace a través del conducto biliar para digerir las grasas.

Pero si me opero y me la extirpan, ¿cómo se llevarán a cabo sus funciones? El colédoco, conducto a través del cual la bilis es conducida al intestino delgado, puede suplir la ausencia de la vesícula.

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