¿Qué es la psoriasis y cómo afecta al organismo?

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria cutánea crónica que se caracteriza por la aparición de lesiones bien delimitadas en forma de monedas, escamosas y rojas. Estas lesiones se suelen localizar en codos, rodillas, cuero cabelludo, manos y pies. La psoriasis no tiene cura, pero el diagnóstico y tratamiento indicado por un especialista puede aliviar los signos y síntomas. Incluso este tratamiento puede, además, modificar la progresión natural de la enfermedad. Los avances en la ciencia y en los descubrimientos sobre las formas de controlar la psoriasis han avanzado mucho y la calidad de vida de las personas afectadas por este problema ha mejorado notablemente.

A fecha de hoy, se desconoce la causa de la psoriasis. No obstante, sí se sabe que se trata de un problema autoinmune. Según los expertos, las células de defensa del cuerpo humano no reconocen las células de la piel y las atacan. En este ataque intervienen glóbulos blancos y sustancias del sistema inmune como los anticuerpos.

Estudios recientes han demostrado la vinculación existente entre la psoriasis y las enfermedades coronarias. Los datos revelan una mayor presencia de accidentes cardiológicos en personas con psoriasis. Esto no quiere decir que todos los pacientes con esta afección cutánea desarrollen problemas coronarios o sean propensos a sufrir un infarto.

Factores desencadenantes

Los dermatólogos coinciden en señalar la predisposición genética como una de las principales causas originarias de esta enfermedad. No obstante, existen otros factores desencadenantes que pueden provocar la aparición de la psoriasis y agravar su situación:

  • Estrés.
  • Exposición al sol.
  • Consumo de alcohol y tabaco.
  • Factores ambientales.

Signos y síntomas

Entre las manifestaciones más comunes de la psoriasis se encuentran los siguientes:

  • Prurito o picazón.
  • Placas rojizas con escamas en la piel. A medida que pasa el tiempo se va formando una pequeña escamación de color blanquecina.
  • Sequedad de la piel.
  • Quemazón.
  • Dolores articulares.

La inflamación es clave en esta relación

La psoriasis es una enfermedad crónica inflamatoria, que si bien afecta en mayor medida a la piel también repercute en el resto del organismo. Según los especialistas, y tal y como revelan los estudios realizados, los estados prolongados de inflamación son nocivos, aún cuando no generan síntomas evidentes.

La inflamación crónica provoca que el cuerpo viva en un estado de estrés permanente. A su vez, las células estresadas desarrollan su metabolismo en un ámbito no del todo saludable, en el que el sistema inmunitario se ve afectado.

Según este proceso, los enfermos de psoriasis tienen mayor riesgo de sufrir un infarto antes a edades más tempranas que el resto de la población no afectado por psoriasis. Asimismo, viven un riesgo cardiovascular mayor mucho antes de cumplir los 50 años, que es la edad a la que aumenta la probabilidad de padecer una enfermedad coronaria.

La teoría de los efectos de la inflamación también es aplicable a otras enfermedades. Los estudios realizados insisten en que cualquier proceso que provoque inflamación crónica en el cuerpo termina afectando a múltiples órganos y tejidos. A este tipo de patologías se unen la artritis reumatoidea y el lupus eritematoso, que se asocian también a mayor riesgo de muerte cardiovascular.

Los mismos estudios han demostrado que una vez que se logra la estabilidad de la inflamación, la posibilidad de enfermedad coronaria disminuye. Lejos de preocuparse en exceso, las personas afectadas por psoriasis deben controlar los síntomas mediante el seguimiento médico indicado y consultar siempre con un profesional sanitario cualquier duda. Mantener la psoriasis bajo control beneficiará no solo a la parte más visible de esta afección, que es la cutánea, sino también al resto de patologías y problemas que puede desencadenar.

 

 

 

 

 

 

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