La lactancia es una etapa fundamental para el desarrollo del bebé. Para poder sacarle el máximo partido no solo es necesario contar con un buen nivel de leche, también se debe manejar la técnica correcta. Estar bien informado es el primer paso para que tanto la mamá como el bebé disfruten de esta bonita etapa.

¿Cómo prepararse para la lactancia materna?

Ser madre no es una tarea fácil. El momento en el que se tiene contacto piel con piel con el recién nacido, el cuerpo experimenta una subida rápida de los niveles de oxitocina. De hecho, un estudio demostró que las madres que tenían mayores niveles de esta hormona padecían menos síntomas asociados a la ansiedad y la depresión, reduciendo el estrés y la presión sanguínea, e incluso aumenta el umbral del dolor. Pero a pesar de que se trata de una actividad fisiológica, al principio pueden darse complicaciones.

Amamantar a un bebé es un proceso natural entre madre e hijo. Sin embargo, cuando no se realiza correctamente, es posible que la leche se congestione en los conductos mamarios y dé paso a los bultos. Para evitar su aparición se recomienda aplicar frío en el pecho mientras el bebé no está lactando. Esto permite que la zona se desinflame y mejore la circulación. Las zonas más propensas a acumular bultos son las que se encuentran cerca de las axilas.

Entre los consejos más comunes para prepararse para la lactancia materna cabe tener en cuenta:

  • Colocación adecuada y buen enganche del bebé.
  • Ofrecer el pecho a demanda. El recién nacido debe hacer entre 8 y 12 tomas diarias.
  • Utilizar un sujetador específico de lactancia.
  • Tener una higiene adecuada. Una ducha al día con un jabón de pH neutro.

Beneficios de la lactancia materna

Cuanto más tiempo se prolongue la lactancia, mayores serán los beneficios para la salud del lactante. Aunque pueda parecer agotador durante las primeras semanas, una vez que tanto la madre como el bebé hayan cogido el hábito se convertirá en una rutina agradable.

Si se opta por la lactancia materna para alimentar al bebé es fundamental conocer los beneficios que aporta para disfrutar de una experiencia única.

  • Protege frente a las infecciones agudas. Esto es gracias a los anticuerpos que tiene la leche materna y que se transfiere de la madre al lactante.
  • Cuida frente a enfermedades crónicas. Protege al pequeño frente a la diabetes de tipo 2, la enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa o la obesidad.
  • Beneficios psicológicos. El contacto físico estrecha, aumenta y mejora la relación afectiva entre madre e hijo. Favorece la autoestima y posterior independencia del niño.
  • Tiene una composición variable y adaptada a las necesidades del bebé. Tanto los nutrientes como la cantidad y calidad se adaptan a la evolución de los requerimientos nutritivos del lactante.
  • Menos riesgo de contaminación al estar exenta de manipulaciones y gérmenes ambientales.

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