La expansión internacional del coronavirus está causando una histeria generalizada en la población mundial. Ante la cancelación de eventos profesionales, deportivos y viajes personales por precaución, así como el uso masivo y desproporcionado de mascarillas, las autoridades llaman a la tranquilidad y la prudencia. Pero, ¿qué es el coronavirus?, ¿cuáles son sus síntomas?, y ¿qué hacemos con las mascarillas?

El coronavirus de Wuhan.

El coronavirus de Wuhan apareció en la ciudad china, provincia de Hubei, a finales de 2019. Desde entonces las cifras de fallecidos y personas infectadas no dejan de crecer, aunque aún son muchas las cuestiones que se desconocen en relación a la enfermedad que produce COVID-19. Y el virus se ha expandido por todo el mundo a gran velocidad. Tanto es así que la OMS ha elevado el riesgo de expansión a “muy alto” a nivel mundial por el creciente número de casos fuera de China. Ante este escenario y los esfuerzos por contener la expansión del coronavirus, las autoridades de todo el mundo piden a los ciudadanos que recurran a canales oficiales para informarse y utilicen sus conocimientos para mantenerse seguros y en calma.

Según los expertos, los coronavirus son una amplia familia de virus que normalmente afectan solo a los animales. Algunos tienen la capacidad de transmitirse de los animales a las personas, como el coronavirus de Wuhan. Éste ha sido bautizado con el nombre de SARS-CoV-2, que causa la enfermedad COVID-19.

¿Cuáles son los principales síntomas de COVID-19? 

En cuanto a los síntomas más frecuentes, algunos afectados han asociado los principales signos con la gripe común. Por lo general, se pueden dar señales como:

  • Fiebre.
  • Tos.
  • Sensación de falta de aire.
  • Síntomas digestivos: diarrea y dolor abdominal.
  • Los casos más graves afectan a personas ancianas o con alguna otra patología previa. Algunos síntomas son: neumonía, dificultad importante para respirar o fallo renal. Y, en algunos casos, la muerte.

Fuentes oficiales, como el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Gobierno de España, señalan que la transmisión se produciría a través del contacto con animales infectados. Otra vía sería el contacto estrecho con las secreciones respiratorias que se generan con la tos o el estornudo de una persona enferma. Estas secreciones infectarían a otra persona si entran en contacto con su nariz, sus ojos o su boca. En consecuencia, la infección es transmisible de persona a persona y su contagiosidad depende de la cantidad del virus en las vías respiratorias.

Adecuada higiene de manos.

Los virus respiratorios se transmiten a través de las gotitas que se expulsan al aire por la boca o la nariz al toser, estornudar y hablar, por la saliva o la mucosidad nasal de la persona infectada. También son fuente de contagio las superficies o manos contaminadas por esas gotitas. Por ello, las medidas genéricas de protección individual frente a enfermedades respiratorias incluyen realizar una correcta higiene de manos frecuente.

Es conveniente lavar las manos con agua y jabón o soluciones alcohólicas, especialmente después de mantener contacto directo con personas enfermas o su entorno. En este caso, resultan especialmente eficaces los geles antisépticos e higienizantes.

Aplicar siempre el sentido común. 

Como medidas de prevención, higiene y convivencia, que sirven para proteger frente a enfermedades frecuentes como la gripe, también se recomienda:

  • Evitar el contacto estrecho con personas que muestren signos de afección respiratoria, como tos o estornudos.
  • Mantener una distancia de un metro aproximadamente con las personas con síntomas de infección respiratoria aguda.
  • Cubrirse la boca y la nariz con pañuelos desechables al toser o estornudar y lavarse las manos.

¿Y qué hacemos con las mascarillas?

La alarma social generada por el desconocimiento del coronavirus y las consecuencias de la enfermedad COVID-19 han disparado la venta de mascarillas. Las autoridades sanitarias insisten en que el uso de este material médico es “irracional” e incluso “irresponsable por el desabastecimiento que está provocando”. No obstante, recuerdan que el uso de mascarillas solo es necesario cuando la persona está contagiada por el coronavirus. En este caso, la persona infectada debe cubrir su boca con una mascarilla cuando está delante de otras personas, especialmente si son vulnerables a las infecciones, como los recién nacidos, personas de avanzada edad, embarazadas, enfermos crónicos o inmunodeprimidos. También es recomendable utilizar mascarilla cuando la persona afectada acuda a un centro sanitario.

Diferentes tipos de protección. 

Las mascarillas antivirus están especialmente diseñadas para protegernos ante la inhalación de contaminantes ambientales, agentes patógenos, químicos, antibióticos y citostáticos. La protección homologada de filtrado de una mascarilla es la que determina su efectividad. Las máximas protecciones según las normas europeas son la FFP2 y FFP3. La FFP1, por su parte, tiene un 78% de eficacia de filtración mínima. Y cuenta con un 22% de fuga hacia el interior.

La mascarilla FFP3 proporciona la máxima protección. Este tipo de herramientas están homologadas para retener partículas de hasta 0,6 micras, con una eficacia de filtración mínima del 98%. La gran capacidad de filtrado ofrece la máxima protección respiratoria para profesionales del sector sanitario o personal de investigación. También son eficaces para aquellas personas infectadas que están expuestas a gran riesgo.

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