El sol es fuente de vida, dado que, entre otras cosas, permite que el cuerpo genere vitamina D. A su vez, esta vitamina es imprescindible en la formación normal de los huesos y de los dientes y para la absorción del calcio a nivel intestinal. La deficiencia de vitamina D puede causar osteoporosis y raquitismo. En consecuencia, el sol debe formar parte natural de nuestras vidas, incluidos los más pequeños, ya que también es necesario que un bebé pueda tomar el sol. Eso sí, siempre con la protección adecuada y siguiendo las indicaciones del pediatra, que es el profesional encargado de determinar las necesidades de cada menor.

Baños de sol para los más pequeños

A día de hoy, existe mucha controversia acerca de la conveniencia o no de que los bebés sean expuestos directamente al sol. Por ello, recomendamos seguir las indicaciones expresas del pediatra para el caso concreto de tu pequeño.

No obstante, una de las prácticas más aconsejadas son los baños de sol en bebés recién nacidos. La importancia de esta rutina de cuidado consiste en:

  • Favorece la producción de vitamina D suficiente para mantener los niveles normales de calcio y fósforo. Ayuda a la absorción de calcio en los huesos, disminuye el riesgo de fractura y facilita la formación correcta de los dientes.
  • Permiten establecer el reloj biológico, formar hábitos de sueño saludables y reducir la ictericia neonatal.

¿Cómo puede un bebé tomar el sol?

Los expertos recomiendan seguir los siguientes pasos para que los baños de sol en recién nacidos sean seguros y eficaces:

  • El tiempo de exposición depende de la sensibilidad de cada pequeño. Antes de los 6 meses de vida, deberá estar siempre a la sombra.
  • Evita exponer al pequeño en las horas centrales del día.
  • Es conveniente que el sol no incida directamente en la cara. Además, se deben cubrir los ojos para evitar que se lastimen con la luz. Se aconseja vestir a los pequeños con ropa ligera de algodón, a ser posible en tonos claros, para que no sienta calor ni sude.
  • Por lo general, después de los 6 meses se recomienda aplicar protector solar específico para niños, esto es, con filtros solares físicos.

El fotoprotector solar más eficaz para bebés

Los fotoprotectores específicos para niños llevan filtros físicos minerales que protegen frente a los rayos UVA, UVB e infrarrojos. Las fórmulas de estos protectores solares son resistentes al agua, a los roces, al cloro y a la transpiración.

Por norma general, se aconseja optar por una crema solar hipoalergénica, que haya sido testada bajo control pediátrico y dermatológico. Las fórmulas deben incluir activos calmantes y nutritivos, como la vitamina E y extractos de aloe vera y de avena. Por el contrario, conviene que estén exentas de colorantes y perfumes.

Otros cuidados imprescindibles

Los bebés nunca deben exponerse directamente al sol. De ahí que los gorros y las camisetas sean imprescindibles, siempre que vayan a estar expuestos durante un periodo prolongado de tiempo. Las camisetas deben ser de tejidos frescos, como el algodón. También es aconsejable el uso de gafas de sol para proteger sus ojos.

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