Exfoliantes

Exfoliantes

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Para cuidar la salud de la piel del rostro es importante seguir una buena rutina de tratamientos faciales que limpien, hidraten y exfolien. Añadir a los cuidados de la cara un producto exfoliante permite eliminar las células muertas, escamas e impurezas que se acumulan en la superficie de la epidermis obstruyendo los poros y ofreciendo una apariencia opaca.  Estas cremas granuladas suavizan, iluminan y devuelven la belleza a la piel.
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¿Para qué sirve un exfoliante?

Un exfoliante es un producto cosmético que sirve para limpiar en profundidad las impurezas del rostro y el cuerpo. Este tipo de tratamiento aporta suavidad, limpieza y rejuvenecimiento a medida que se aplican. Favorece la regeneración de la piel al liberarla de las células muertas, las escamas y las impurezas que se acumulan epidermis y renueva la capa superficial de la piel. Proporciona un aseo profundo que estimula la circulación sanguínea. Combaten la celulitis de forma gradual gracias a que permite la oxidación de los poros. Aclara los rostros, devolviendo el color natural. Destapa los poros de la piel grasa con más tendencia acnéica para frenar su desarrollo, debido a que elimina y regula el exceso de sebo. Tonifica la piel seca gracias a sus componentes minerales y favorece la humectación natural de la piel.

Existen cuatro tipos de exfoliantes que poseen propiedades y componentes minerales específicos para cada tipo de piel. Por un lado, los exfoliantes mecánicos son mascarillas que no tienen muchos gránulos y que sirven principalmente para limpiar la piel. Están compuestos por sales marinas y aceites esenciales que los convierten en un tratamiento ideal para zonas como la espalda. Los exfoliantes enzimáticos son mascarillas y cremas sin gránulos, por lo que tienen una textura muy suave. Su principal función es la humedecer la piel, por lo que es ideal para pieles sensibles. Los exfoliantes químicos son más agresivos y están indicados para pieles más envejecidas y escamosas que necesitan de un tratamiento más intenso. Los gommage son de textura granulosa para arrastrar las células muertas de la superficie.

¿Qué es el efecto peeling?

El peeling es la técnica de exfoliación facial que se suele realizar en un centro médico-estético con la que se eliminan manchas, marcas y pequeñas arrugas para conseguir una piel más joven, hidratada, luminosa y suave. Consiste en aplicar una sustancia sobre la piel para eliminar las células muertas y otros residuos que se acumulan obstruyendo los poros para evitar problemas asociados a la piel y para renovar así las capas superficiales y mejorar la apariencia cutánea. Es importante que el día que se realiza el tratamiento no se lleven a cabo exfoliaciones ni depilaciones. Tras su realización se aconseja usar cremas reparadoras, cicatrizantes, calmantes y la máxima protección solar, cuidando de no exponerse de forma prolongada al sol.

El efecto peeling, sin embargo, hace referencia a la capacidad de algunos productos cosméticos como cremas y lociones faciales que ofrecen mediante exfoliaciones químicas de la piel la eliminación de los residuos más profundos y ayudan a regenerar la piel renovando su estructura y reducir las manchas, arrugas o durezas. Un exfoliante facial está diseñado para eliminar las células muertas y renovar la dermis para aportar al rostro un aspecto más joven, sano, suave y homogéneo. El peeling es un método rápido y poco agresivo de mejorar la imagen y salud de la piel para lograr que esté más luminosa, compacta, elástica y uniforme. Para conseguir esta acción, las marcas utilizan distintas sustancias químicas como ácido salicílico, el peróxido de benzoilo o el ácido tricloroacético.

Se trata de sustancias que penetran la estructura de la dermis para mejorar su aspecto desde el interior. Este tipo de tratamientos o productos con efecto peeling son ideales para combatir el envejecimiento facial, las arrugas, el acné, las estrías o incluso las durezas de los pies. Después la aplicación de cualquiera de estos productos es muy importante tener en cuenta una serie de consideraciones y consejos. Por un lado, es muy importante no exponerse al sol directamente, sobre todo en las horas centrales del día. En caso de hacerlo, es esencial proteger la piel con alguna crema facial de un factor alto. También es recomendable esperar al menos un día para usar cualquier crema hidratante debido a que tras la exfoliación los productos cosméticos penetran con mucha más facilidad en la zona tratada.

¿Qué exfoliante es bueno para cada tipo de piel?

Cada piel, como cada persona, es única. Por eso, no todos los ingredientes, productos y compuestos son eficaces y saludables para todos los tipos de piel. Según sus características se deberá apostar por uno u otro tipo de exfoliante. Hay que tener en cuenta que cada piel tiene que servirse de aquellos productos que mejor cubran sus necesidades específicas, por tanto resulta esencial conocer bien qué tipo de piel tienes y qué productos ofrecen los mejores resultados para ti.

  • Pieles normales: se caracterizan por no producir o tener una cantidad de grasa excesiva en la cara. Lo ideal es una exfoliación por semana que consiga eliminar todas las impurezas que quedan acumulados durante esos 7 días. Sobre todo a partir de los 30 años este tipo de rutinas ayudará a prevenir las arrugas y suavizar la piel.
  • Pieles secas: tiende a acumular varias capas de piel muerta en la superficie, por lo que se recomienda exfoliar al menos dos veces por semana con productos que sean cremosos, de textura suave e hidratante, cuyos gránulos sean más pequeños.
  • Pieles grasas o mixtas: tienen un exceso de sebo en la piel que se acumula sobre todo en la frente y en la barbilla. Se recomienda exfoliar de dos a tres veces a la semana para mantener limpios los poros y evitar que broten granos y espinillas. El mejor exfoliante sería el de textura suave en gel con gránulos grandes y gruesos.
  • Pieles sensibles: este tipo de piel necesita una exfoliación al menos mensual, con productos que sean suaves y con emolientes. En caso de las personas con pieles hipersensibles sí se deberá evitar exfoliar por el riesgo de sufrir irritaciones graves.
  • Pieles maduras: retardan los efectos de la exfoliación, por lo que es recomendable hacerlo al menos dos veces por semana con productos que sean cremosos y que tengan propiedades antiarrugas o regeneradoras que aporten a la piel del rostro un aspecto más joven, luminoso y cuidado.
  • Pieles jóvenes: suelen ser grasas y tener tendencia acnéica por lo que se recomienda no aplicar exfoliantes, ya que pueden provocar irritaciones que hagan que broten más granos. Lo mejor en estos casos siempre es acudir a un especialista.

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