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El protector solar es un complemento aún más imprescindible si cabe en el caso de los niños. La piel de los más pequeños es mucho más sensible, sobre todo cuando son bebés. Su capacidad para producir melanina, la barrera natural contra la radiación ultravioleta, está mucho más limitada y sus organismos no controlan del todo el sistema de regulación térmica y la sudoración. En el catálogo se pueden encontrar marcas como Avène o Isdin.
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¿Por qué es importante el protector solar en niños?Por qué es importante el protector solar en niños

El protector solar es importante en todos los casos y en todas las personas, solo que hay una serie de características que influyen de manera determinada en la intensidad que debe de tener la crema solar y la atención más o menos continua que necesita durante la exposición al sol. Factores como tener la piel excesivamente clara, la tendencia a sufrir manchas provocadas por la acción solar o aquellas personas que tienen la piel atópica o extremadamente sensible pueden estar en serio riesgo si no cuidan y se aseguran de tener una protección adecuada. En el caso de los niños, lo cierto es que cumplen casi todas estas, por lo que protegerles debidamente es de vital relevancia para su salud y bienestar. Hay que tener claro, eso sí, que cuando los niños son menores de seis meses lo más seguro es mantenerlos a cubierto.

Incluso cuando el niño no está expuesto directamente al sol, es esencial, sobre todo en ciertas zonas como la playa o la montaña donde la arena, el agua o la nieve llegan a reflejar más del 80% de la radiación solar, usar cremas solares que bloqueen totalmente los rayos ultravioleta nocivos para su piel. Es por esta razón por la que además de las lociones bloqueadoras es importante proteger al pequeño con gorros o gorras y, a partir de los tres o cuatro años más o menos, con unas gafas de sol específicas para ellos. Pese a que todos los filtros solares han sido testados de forma que sean seguros para los niños, lo mejor será usar aquellos de tipo físico. El principal problema de estos protectores es que dejan un rastro blanquecino que muchos padres y pequeños rechazan, sin embargo, estos son los más efectivos y duraderos.

Diferencias entre la crema solar de niños y de adultos

Son muchas las diferencias que se pueden encontrar entre una crema solar para niños y otra para adultos. Para empezar, hay que tener en cuenta un aspecto: los niños menores de 6 meses no deberían exponerse al sol en ningún caso debido a que se queman y se deshidratan con extrema facilidad. A partir de esta edad se deberá usar siempre un protector solar que esté específicamente formulado y elaborado para atender las características de la piel de los más pequeños. Aun así esto no quiere decir que se les deba exponer con total tranquilidad y sin tener en cuenta ningún tipo de cuidado. Hasta los tres años se deberá evitar totalmente su presencia frente al sol durante aquellas horas de máxima incidencia.

Diferencias entre la crema solar de niños y de adultosPara entender la diferencia que existe entre una crema para niños y otra para adultos hay que prestar atención a las características que diferencian unas y otras. En el caso de los niños su capacidad para producir melanina es mucho menor, tienen una capa superficial mucho más fina y su sistema inmune está mucho menos desarrollado. Por eso, el protector solar para bebés no contiene alcohol para evitar la sequedad de la piel, son los más resistentes al agua, tiene un mayor porcentaje de filtros físicos para que sea más efectivo y duradero, no contiene conservantes ni perfumes para evitar el riesgo de reacciones alérgicas y es más untuoso, por lo que deberá dejar de utilizarse cuando la secreción sebácea aumente durante la pubertad.

¿Cómo elegir y aplicar un protector solar en infantil?

Para elegir un protector solar se deberá, por tanto, atender a la edad del niño y a las características propias de su piel. Dependiendo de si la piel es más clara o más oscura o si esta es más seca o más grasa, se deberá buscar un factor de protección solar mayor o menor y una textura más untuosa o más ligera. La edad es también un factor de vital importancia. Por lo general, cuando más pequeño es el niño más seca, débil y sensible es su piel.  Es por eso que siempre se deberá elegir un protector solar con un factor SPF 50+, que no contenga alcohol, filtros químicos, conservantes o perfumes, ya que son sustancias que aceleran la deshidratación, favorecen las reacciones alérgicas de la piel y pueden, por tanto, ser contraproducentes para los más pequeños.

Pese a que las características sí son diferentes, el uso de estos protectores solares no difiere mucho del de los adultos. Por lo general las recomendaciones son las mismas, lo único que se debe atender con más asiduidad a las reposiciones. Mientras que en el caso de los adultos se recomienda reponer la crema cada dos horas más o menos, en el caso de los niños deberá hacerse cada hora o después de un largo baño. Esto, claro está, tiene que ver con que los niños en la playa suelen tener más actividad y exposición prolongada frente al sol. Lo ideal es aplicar la primera capa unos minutos antes de la presencia directa con la radiación. Tras la exposición lo ideal es utilizar cremas y soluciones hidratantes after sun que reparen y rehidraten la piel.

¿Dónde se pueden comprar protectores solares infantiles?

Comprar protectores solares infantiles es fácil y seguro a través de la página web de Dosfarma.com, siendo una manera cómoda y económica de adquirir desde casa las mejores cremas solares para proteger eficazmente a los más pequeños de la familia en verano. Durante los meses de junio, julio y agosto esta clase de productos se convierten en todo un complemento casi diario para todo adulto que se precie, sobre todo si tiene la piel clara y sensible. En el caso de los niños esta necesidad es todavía mayor, puesto que su cuerpo, a edades muy tempranas, no es capaz de producir la sustancia necesaria para proteger la dermis y, por tanto, su sistema inmune.

En el caso de los niños siempre es importante mantenerlo protegido tanto antes, como durante y después de la exposición al sol, evitando todo lo posible su presencia directa durante las horas de mayor intensidad e incisión. Hay que tener en cuenta que la piel de los niños es excesivamente propensa a sufrir quemaduras, enrojecimiento e irritaciones, lo que a la larga les hará más propensos a padecer o desarrollar cáncer de piel. Para evitar que su piel se reseque, es oportuno también aplicar alguna leche o loción after sun que ayude a reparar los tejidos y rehidratar al pequeño. En el catálogo se pueden encontrar protectores de marcas como MartiDerm o Ladival.